Facultad de Filosofía y Letras

Facultad de Filosofía y Letras, 6 de enero de 1938.

Argentina. Archivo General de la Nación. Fondo Archivo General de la Nación, Subfondo Acervo Gráfico Audiovisual y Sonoro. Serie Repositorio Gráfico, caja digital 108, número de inventario 19039.

Colocación de la piedra fundamental del nuevo edificio de la Facultad de Filosofía y Letras, 21 de junio de 1924. Aparecen el presidente de la Nación. Marcelo T. de Alvear, el Ministro de Instrucción Pública, Antonio Sagarna, el rector de la Universidad de Buenos Aires, José Arce, y el decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Ricardo Rojas.

Argentina. Archivo General de la Nación. Fondo Archivo General de la Nación, Subfondo Acervo Gráfico Audiovisual y Sonoro. Serie Repositorio Gráfico, caja digital 108, número de inventario 19040.

Facultad de Filosofía y Letras, Contaduría, junio de 1926.

Fototeca Instituto de Arte Mario Buschiazzo.

INSTITUCIÓN

Facultad de Filosofía y Letras

La Facultad de Filosofía y Letras fue creada el 13 de febrero de 1896 por decreto del presidente de la Nación, José Evaristo Uriburu. De este modo, una cuarta facultad se sumó a las de Ciencias Médicas, Derecho y Ciencias Sociales, y Ciencias Exactas, Físicas y Naturales que por entonces integraban la Universidad de Buenos Aires. La medida del Poder Ejecutivo formalizó una iniciativa del Consejo Superior, que ya en junio de 1888 había propuesto la creación de la facultad.

También fueron nombrados los integrantes del Consejo Académico que debía organizar y gobernar la nueva casa de estudios. Ellos eran Bartolomé Mitre, Bernardo de Irigoyen, Carlos Pellegrini, Rafael Obligado, Paul Groussac (que renunció poco después), Ricardo Gutiérrez y Lorenzo Anadón (quien fue designado decano). Así, el primer Consejo Académico quedo integrado por dos expresidentes de la Nación, dos exsenadores nacionales, el director de la Biblioteca Nacional y dos de los hombres de letras más prestigiosos del país. Pocos años después, en 1900, Anadón fue sucedido en el decanato por Miguel Cané.

Hasta la creación de Filosofía y Letras, las actividades de las tres facultades de la UBA se orientaban a la formación de profesionales liberales, fundamentalmente médicos, abogados e ingenieros. Filosofía y Letras fue pensada como una institución que funcionara como “contrapeso” del “utilitarismo profesionalista”, ya que en ella predominarían los “estudios desinteresados”. La actividad científica y el cultivo de las humanidades se concentrarían en la nueva facultad, que en sus inicios otorgaría un título de Doctor en Filosofía y Letras tras cuatro años de estudios. El plan de estudios inicial comprendía unas veinte materias de los campos de la filosofía, la historia, la literatura y la geografía. En 1899 el plan fue complementado con otro que otorgaba el título de profesor.

En sus comienzos, la facultad debió afrontar algunas dificultades. Una de ellas se vinculaba con el escaso número de alumnos que asistían a sus cursos, lo que provocó que en más de una oportunidad se amenazara con su cierre. Poco a poco, esos problemas se fueron superando, sobre todo cuando en 1912 se crearon tres secciones en Filosofía, Historia y Letras, y se fortaleció su papel en la formación de profesores de enseñanza secundaria. Una parte importante de sus estudiantes provenía del mundo de la docencia. En 1905 se constituyó el Centro de Estudiantes.

Una de las características distintivas de la Facultad de Filosofía y Letras era que congregaba a un alto número de mujeres en una universidad que, a comienzos de siglo, contaba con un alumnado casi exclusivamente masculino: prácticamente desde sus orígenes, la mitad de los estudiantes de Filosofía y Letras eran mujeres.

Pablo Buchbinder (UBA-Conicet)

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